miércoles, 7 de noviembre de 2007

Mi Puerto Rico

Puerto Rico, patria mía, llegó el momento de conmemorar tu raza. La diversidad de colores que habita en nuestra sangre nos hace únicos. ¿Mestizos? Claro que somos mestizos. Somos la más bella fusión sobre la tierra. Una mezcla perfecta de tres razas. Indios, españoles y africanos en un solo cuerpo. Veamos lo que estas culturas dejaron como legado al puertorriqueño.

Indio noble, hidalgo, valiente, nutriste nuestro vocabulario con tus palabras. Hiciste crecer la lengua del invasor. Nos dejaste tu hamaca para descansar. También nos dejaste tus bateyes para jugar. Tus bellas cerámicas nos hicieron conocedores del arte de la alfarería. Tu yuca sigue sirviéndose en nuestras mesas. Si vieras que hermosas piezas hacen nuestros artesanos, te sentirías orgulloso de tu gran legado. Hasta tenemos el pilón que utilizabas para moler tus hierbas. Todavía tenemos el ají, planta fabulosa para darle sazón a nuestra comida y ese toque que tanto nos gusta. Seguimos siendo agricultores, todavía hay puertorriqueños que guardan el principio de sembrar para consumir alimentos de la mejor calidad, el nuestro. Nuestros pescadores siguen saliendo a los mares a encontrar pescado fresco para colocar en nuestra mesa, si vieras que lindos se ven en el mar y en los ríos, tal y como tú lo hacías en tus canoas. Todavía los huracanes que te visitaban siguen visitándonos, aunque cabe destacar que somos un pueblo bendecido. Te imaginas que mucho nos dejaste. Sigues estando en nuestras vidas y hasta nuestros municipios llevan los nombres que le pusiste, Arecibo, Orocovis, Añasco, Aguada, entre otros. Nuestra personalidad hospitalaria es parte de tu legado y lo que nos hace distinguirnos ante el mundo entero. Taíno, estamos orgullosos de llevar tu sangre en nuestras venas y que tus costumbres y tradiciones formen parte de las nuestras.

Español, hostilidad y arrogancia te caracterizaron. Llegaste con tus armas a descubrir un territorio que ya estaba descubierto. Minimizaste la cultura que encontraste, sin embargo, fuiste tú parte de la fabulosa mezcla de sangre que hizo al puertorriqueño. Tu principal legado fue la palabra. Nos dejaste tu lengua, mecanismo que ahora nos permite comunicarnos con muchas naciones y la cual el indio hizo crecer al fundirse con la suya. Nuestras costumbres y tradiciones también provienen de tu llegada. España, trajiste contido el cristianismo y ahora forma parte de nuestra cultura. Nuestras oraciones llegan a nuestro Padre Celestial. Es así como mediante tu legado, llegan las tradicionales fiestas patronales que forman parte de esas costumbres religiosas adquiridas de ti. Las Fiestas de la Cruz también es una de las muchas tradiciones que nos obsequiaste sin proponértelo. Los vejigantes; todavía tenemos esas hermosas máscaras en nuestro pueblo. Los vejigantes surgieron de las fiestas de Santiago Apóstol en Loíza, sin embargo, cabe destacar que en la celebración actual tenemos tus costumbres españolas y las costumbres del africano mezcladas en nuestra celebración en el Carnaval de Ponce, aunque el origen tenemos que atribuírtelo. Todavía seguimos apreciando el legado de tus bailes, la danza. Tus movimientos permanecen entre nuestras costumbres. Ese ritmo suave y delicado que trajiste contigo demostrando tus riquezas y tu poderío. Estamos agradecidos a la vida de tener tu sangre en nuestras venas y que formes parte de la cultura puertorriqueña.

Africano, pueblo esclavo que viniste a reemplazar al indio en los trabajos fuertes del invasor. Pueblo oprimido que viniste a sufrir en patria ajena. Hoy, aunque lamentamos tu sufrimiento, agradecemos al cielo el poder tenerte en nuestras venas. Tu sangre llena de fuerza y de lucha nos hace importantes. ¡Qué mucho nos dejaste! Tu rico sabor en los bailes, tus instrumentos musicales. Esa bomba que nos hace gozar cuando el ritmo suena. Esos movimientos de las caderas y esas energías que nos regalaste cada vez que bailamos a tu ritmo, a tu nombre. Ese tambor, ese bongó y esa conga que nos permite con nuestras manos crear sonidos impecables. La talla de santos sigue siendo parte de nuestras costumbres. Todavía nuestros artesanos tienen como piezas principales la talla de santos. Tantos azotes que recibiste por que pensaban que tu raza era de herejes. Si vieran que bellas piezas de artesanía son hoy, se darían cuenta de la infamia que hicieron contra ti. Tú aportaste en las costumbres españolas, dándole un toque diferente y permitiendo que nosotros pudiéramos disfrutar de nuestras propias costumbres. Hoy nuestro Carnaval de Vejigantes en Ponce tiene gran parte de tu legado. El ritmo de tus instrumentos acompaña a los vejigantes y son los que dirigen la comparsa. Tu sangre nutre nuestras venas y sentimos orgullo de que formes parte de la cultura puertorriqueña.

Somos una raza especial, bendecida por una perfecta fusión, somos una nación cuya identidad es necesaria ser recordada. No podemos olvidar nuestras raíces, no podemos olvidar de donde venimos y quienes somos. No podemos olvidar nuestra historia, sólo así podremos sentirnos orgullosos de ser puertorriqueños.

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